martes, 9 de abril de 2019

Dos poemas y una bendición

Llevo tu corazón conmigo
lo llevo en mi corazón
Nunca estoy sin él
allá donde voy,
vas tu, querida
y todo aquello hecho solo por mi
lo haces tú, mi amada
No temo al destino
porque tú eres mi destino, mi amor
no quiero ningún mundo
pues hermosa, tú eres mi mundo, mi fiel

He aquí el mayor secreto que nadie conoce
he aquí la raíz de la raíz
y el brote del brote
y el cielo del cielo
de un árbol llamado vida
que crece más de lo que
el alma puede esperar o la mente ocultar
es la maravilla que mantiene las estrellas separadas
Llevo tu corazón
lo llevo en mi corazón
E. E. Cummings
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Un Arte (El arte de perder)

El arte de perder se domina fácilmente;
tantas cosas parecen decididas a extraviarse
que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la angustia
de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.
El arte de perder se domina fácilmente.
Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:
lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.
Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.
Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue
la última o la penúltima de mis tres casas amadas.
El arte de perder se domina fácilmente.
Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más:
algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.
Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder se domina fácilmente,
así parezca (¡escríbelo!) un desastre.

Elizabeth Bishop
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Mother´s blessing

Retoño mío esta es la bendición de tu madre
Nunca olvides a Dios ni un momento
Adorando por siempre al señor del Universo

Oh my child, this is your mothers blessing
May you never forget God even for a moment
Worshipping for ever the Lord of the Univers

Retoño mío esta es la bendicion de tu madre
Recordando a Dios todos los errores son purificados
Y todos nuestros ancestros son acogidos y salvados
Siempre canta el nombre de Dios Har Har

Dios está en tu interior, Dios es infinito
Que el verdadero gurú te sea amable
Que ames estar en compañía de santos
Que tu prenda de vestir sea la protección de Dios
Que tu sustento sea el canto de la alabanza de Dios

Bebe el néctar del nombre de Dios y vive una larga vida
Que la meditación en Dios te traiga dicha incesante
Que el amor sea tuyo propio y tus deseos se cumplan
Que la preocupación nunca te consuma

Haz de tu mente el abejorro
Y que los pies de loto de Dios sean la flor
Oh sirviente Nanak, ata tu mente de esta manera
Como el gavilán encuentra la gota de lluvia y prospera
Como el gavilán encuentra la gota de lluvia y prospera

Snatam Kaur

domingo, 7 de abril de 2019

Canciones viejitas

Platicando ayer con mi tío abuelo, recordamos que a mi familia materna siempre le gustó cantar. No profesionalmente, claro, nadie en la genealogía ha tenido un talento notable en las artes, simplemente cantar acompañando así las actividades cotidianas. Mi mamá cada fin de semana, a estas horas, ponía sus discos o la radio y se las sabía todas. El taller mecánico de mi abuelo se llenaba de música por las tardes, eso recuerdo, música de tríos para componer carros mientras mi abuelita ponía tangos, boleros o cumbias muy antiguas.
Cuando mi mamá daba clases, no podía evitar ilustrar los temas de Español con alguna canción. Con Macondo, de Óscar Chávez, le enseño a mi grupo las primeras nociones de Cien años de soledad. A otros les puso "Las batallas" de Café Tacuba. Cuando tuvo que ver la escritura de informes de experimentos, yo le sugerí que les pusiera "Todo se transforma", de Drexler, que al fin y al cabo es una canción hermosa que coquetea con la química. Me contó que ese mismo día todos sus alumnos se andaban pasando "la dichosa canción" en sus celulares. Imagínense, Drexler resonando en los pasillos de una secundaria. Y una vez, me contó, para explicar la rima, intentó cantarles "Mi árbol y yo", del recién fallecido Alberto Cortez, pero se le hizo un nudo en la garganta y cambió de ejemplo.
Coincido con lo que dijo un amigo por acá, yo crecí escuchando estas canciones sencillas, creo que fueron el punto de partida para que amara el español como lo amo y creciera en mí una posterior devoción por la poesía. Soy una rockola que sólo funciona en casa y mis intentos por compartir letras han sido pocos. Una vez vinculé dos textos sobre perros con esta canción. A los chicos del círculo de lectura les encantó, nunca la habían escuchado ¡y es tan vieja! A mí me parece un pequeño poema, retrata un elemento humilde de la vida diaria que nos daría alegría igual que un árbol, un amigo o la música que nos construye recuerdo a recuerdo. Me la sé, pero no puedo cantarla, también se me hace un nudito de ternura en el corazón.

https://youtu.be/gjDTZACsN8s