Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2015

Galeano

Conocí a Galeano hace relativamente poco, menos de diez años, lo cual me parece una lástima. Me hubiera gustado tener un tío así. Me hubiera gustado ir a la USBI Xalapa cuando vino pero no me enteré. Me hubiera gustado acercarme ceremoniosamente, con miedo y admiración, a pedirle que me firmara Los hijos de los días. Dichosos los uruguayos que fructifican personajes dulces, sabios y férreos como él.
Leyéndolo aprendí que soy un fueguito:

Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso - reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algun…

Quedando atrás

Nuestro amor era igual
que una tarde de abril
que también es fugaz
como ser feliz
Pudo ser y no fue 

por ser la vida como es
nos dio la vuelta del revés
¿lo ves? 


Abril es mes de otoño y primavera, de acomodo de las hojas en el piso o en el árbol, de caída de gotas finas y rayos de sol sin estrétipito. Es un mes propicio para la insinuación, el despertar, la suavidad, la tenue figura de lo que vendrá. El aire comienza a ser cálido, los sonidos dejan de esconderse tras las prendas del invierno. Es fugaz, como dice la canción, finaliza la gestación y nace, calllada, la oportunidad de destellar todo lo nuevo. Soltar dulcemente, recordar lentamente, atrapar sin expectativas, ser. Hacer nuevas todas las cosas, sólo Uno puede.

Dos años.