martes, 18 de febrero de 2014

30

Siempre he tenido cierta fijación por las fechas, sin embargo, en los últimos días mi vida ha tomado un rumbo incierto que no me había permitido detenerme y reflexionar lo especial de este cumpleaños. Subo al tercer piso, abandono el prefijo “veinti…”, dejo de ser legalmente “joven” para convertirme en “adulta”, un día más, un día menos, la edad es cuestión de actitud, dicen.

Hace unos días me pregunté: ¿qué estaba haciendo hace exactamente diez años? Apenas pude recordar algunas cosas: cursaba el sexto semestre de la licenciatura, mi tiempo se iba entre lexicología, psicolingüística, gramática generativa transformacional, francés, inglés y algún invento del ocio. Superaba junto con mi familia un duelo reciente, conocía gente nueva, aún veía tele, no tenía computadora ni celular, leía, caminaba, nunca había trabajado… en fin, mi vida era buena y la vivía sin cuestionarme si me gustaba o no. Hoy, en medio de una batalla difícil, se me ocurre celebrar mis treinta escribiéndole un mensaje a la veinteañera que con gusto habría visto su futuro en una bola de cristal. Le hablo desde el ahora, con la esperanza de que ella me recuerde algunos sueños del ayer, a cambio de disolverle algunas ingenuidades.

“A ti, la de verde, te hablo yo:

Diez años pasaron volando, pero dejaron huella. La primera noticia de este mensaje de cumpleaños es que llegarás a los 30, completa, más viva y transformada. Sí, es bueno saberlo, tal como habrá muchas otras cosas por saber. Ya que te la pasas pensando en el mañana, pon atención a lo que sigue, aquello que sabrás solamente a su debido tiempo.
-          Te identificarás con varias máximas que la gente va repitiendo por ahí: “El dolor se va y queda el buen recuerdo”; “la familia es tu mayor bendición”, “no siempre lo urgente es lo importante”; “lo hecho, hecho está”; “la vida te da sorpresas…” Sí, todo es cierto, ya vas a ver…
-          A los 25 habrás cumplido dos objetivos profesionales específicos: viajar al extranjero y dar clases en nivel universitario. Ambas cosas te encantarán, te darán satisfacción y por si fuera poco, aprenderás a editar libros, a dar clases de idiomas y descubrirás muchas debilidades como profesionista que siempre podrás corregir. Tu ángel laboral será muy fiel y eficiente.
-          ¿Querías trabajo? Tendrás. ¿Querías pasear? Pasearás. ¿Te interesaba vivir en otros lugares, conocer gente nueva, culturas distintas, otra música, otros aires? Habrá. ¿Querías ser joven y feliz? Serás. ¿Querías enamorarte? Te darás en la… Está bien, pasará, ¡pero ten cuidado con lo que deseas!
-          Te seguirán llamando “Laurita” a los veintimuchos, y cuando reacciones ante ello, te embarcarás en una fumada introspección psicológico de por qué jijos las personas te siguen diciendo así. Las respuestas serán interesantes, pero hasta los 30 deberás trabajar en la transformación de semejante vocativo.
-          Tardarás un poco en llevarte bien con la mujer que verás en el espejo, pero sin duda te gustará mucho más dentro de unos años. Eres una oruga, querida, pero todo cambia.
-          La paz irá y vendrá, pero la habrás conocido. Disponte a luchar por conservarla.
-          El cáncer llegará a tu vida e intentará llevarse a la mujer que más quieres, la que más te ha querido. Tocará las fibras más profundas de todos a tu alrededor y así, ni más ni menos que en esas condiciones, llegarás a los dorados 30, entre hospitales, diagnósticos, tristeza y esperanza. Será la experiencia más importante, al menos hasta esta edad, y aún no sabrás cuánto misterio encierra esta prueba de vida y de fe. Aún así, darás gracias, porque por tu mamá habrá valido la pena todo, sin duda, siempre…
-          En medio de esa prueba conocerás a los amigos verdaderos, a la gente buena que aún existe. Algunos te llamarán por teléfono, otros orarán contigo en sintonía, otros viajarán desde lejos para darte en persona el abrazo que tanta falta te hará, y otros simplemente dirán “yo tengo ese tipo de sangre, ¿a qué hora hay que ir a donar y qué más te hace falta?” Por algo los llaman las sonrisas de Dios.
-          En fin, que si quieres saber más, a los 30 no habrá libro publicado, ni árbol plantado, ni hijo tenido. Tampoco casa propia, ni trabajo definitivo, ni pretendiente ni novio ni esposo, ni siquiera maestría. Nada de salto a la fama, perfección conseguida ni lotería ganada. ¿Pero sabes qué? No importará. Nada más importa porque no hay quien pueda decirte cómo tiene que ser la vida. Sólo ten fe, confía, respira. ¿Por qué? Porque los 30 sabrás con plena certeza que lo que ha de ser será, gracias a Aquel que no cambia, el único que basta para conducir tus pasos porque te trajo a este mundo para algo; el que llena tu alma de gratitud y te fortalece para enfrentar lo que vendrá; el único que conoce los anhelos de tu corazón y te ha concedido más bendiciones de las que hubieras sido capaz de imaginar. A los 30 dirás que has vivido gracias a Él, la Fuente de Todo, el Creador de milagros, el Dios de tu paz y tu alegría.”

Casa / Home

nadie se va de casa salvo que la casa sea la boca de un tiburón solo corres hacia la frontera cuando ves a toda la ciudad corriendo tamb...