martes, 3 de septiembre de 2013

Instrucciones para sentirse bien

Serénese, aquiétese, relájese. Sonría levemente. Experimente asombro por estar vivo, por sentir, por pensar…

Mire, toque, escuche, asómbrese más y más. Respire ese aire de composición perfecta, que tanto necesita y que nunca le faltó. Mantenga encendida la gratitud alimentándola con esos incontables milagros cotidianos.

Recuerde: corrió por una playa, le regalaron un cachorro, recibió un primer beso. Piense en sus amigos, en sus amores, en sus mascotas. Piense en sus padres y en sus hijos…

Ahora no piense más.

Bien, esa es la emoción. Experimente esa serena alegría, reténgala, recuérdela. Mientras permanezca en ese estado el Universo celebrará con usted colmándolo de bendiciones.

El desafío es conservar la felicidad aún sin cachorro, sin besos y sin playa: ante todo descarte inmediatamente el dolor por lo que pasó y la preocupación por lo que vendrá. Y luego, para que nunca le falte, comparta su felicidad generosamente con todos los demás.

Axel Piskulic

jueves, 22 de agosto de 2013

Días difíciles

El amor está presente en los días difíciles si contamos con la gracia de comunicarnos esa fe que a veces se nos escapa. Últimamente he pensado en cuánto tenemos que perdonarnos individualmente para poder acercarnos a los demás y sentir verdaderamente su dolor, su angustia y su esperanza.  Sin embargo, es mejor abrazar las dificultades y caminar en medio de ellas como quien encuentra belleza en el paisaje mientras ve caer la tormenta, porque hasta la misma tormenta es un fenómeno natural. ¿Por qué habríamos de negar entonces el dolor, la enfermedad y la muerte? Que Dios nos ayude y no nos suelte de su mano si en algún momento vamos a caer.

martes, 20 de agosto de 2013

Si muriera antes de despertar...

Aí se titula un cuento policiaco que trabajamos una vez en clase de algo en Letras, sí, clase de algo que ahora no puedo recordar con claridad. La frase me agrada, yo la completaría con:

"...y bueno... al menos... me enamoré"

:)


domingo, 11 de agosto de 2013

Ayer me dijeron...

...que me parezco a "la actriz que hace el papel de Bridget Jones". Lo curioso es que hace tiempo otra persona diametralmente opuesta en modo de ser y de pensar me dijo lo mismo.


Ha de ser cierto...

viernes, 2 de agosto de 2013

A propósito de cine gringo...

Anoche me desvelé viendo "El curioso caso de Benjamin Button". No sabía nada de la película, sólo recordaba haber visto muchas veces el anuncio de su estreno en Francia, anuncio que no me parecía nada atractivo, por cierto. La encontré en la tele cuando recién empezaban a transmitirla, luego del último día de una semana especialmente cansada que culminó con un "empapamiento" total bajo uno de los diluvios universales vespertinos que no me permitía llegar a mi casa. Aquí aclaro, aunque no tenga nada que ver. que me choca mojarme bajo la lluvia. Prefiero empaparme, escurrir, antes que la sensación pegajosa de la llovizna ingrata. La coincidencia de ver esta película en un día como ayer no me parece tan azarosa, intuyo que estaba yo esperando un mensaje así.

Me pareció una obra muy hermosa y muy triste. Sé que hay mejores maneras de contar, que el cine gringo cansa -ya tú sabeh- y además de las coincidencias que tiene con Forest Gump, me llamó mucho la atención el giro en el tono de la historia, en comparación con el cuento original de Scott Fitzgerald, un relato absurdo, burlón, con un final desconcertante. La película es mucho más apacible, casi depresiva, y toda la ilusión que por momentos promete, se desvanece como la vida misma cuando la desaprovechamos. Me gustó mucho el relato en imágenes de los momentos previos a la "colisión", así como la música y la ambientación de la casa de ancianos, hermosa precisamente porque no parece un asilo. Me disgustó la interrupción del relato que trae al espectador al momento actual, más cuando la historia ya va terminando. Y agradezco, sobre todo, el tratamiento de la definición de la vida por la libertad misma, ya que las oportunidades definen lo que somos, incluso aquellas que dejamos ir. Hoy desperté pensando en las frases de la carta final: "Espero que veas cosas que te sorprendan, que conozcas a gente con opiniones distintas, que viajes, que aprendas, que te sientas orgullosa de tu vida. Y si en algún momento te das cuenta de que no es así, espero que tengas la fortaleza para volver a empezar". No podemos abarcar todo, cada uno viene aquí a hacer lo que puede, lo que ama, y si no todos encontráramos ese rumbo, esa vocación, creo que podemos ser buenos testigos de la gratuidad que nos rodea y con ello podría bastar para sentirnos satisfechos.

martes, 9 de julio de 2013

Disolver una hora en el olvido

Si en su horario queda asentada una hora libre (que en diversos ámbitos puede ser conocida como hora de fortalecimiento, de descarga o de proyecto) y no desea usted volver al trabajo porque después tendrá que retornar al lugar donde antes estaba por los motivos que sean, tengo una opción para usted. Vaya a la cafetería de la esquina, pida una rebanada de panqué de limón, un frappé moka oscuro, la clave de internet y siéntese a ver la vida pasar. Advertirá que por enésima vez en lo que va de julio la lluvia abrillantó las calles, escuchará cómo los meseros cuentan sus penas entre sí, en voz baja y con ademanes comprensivos. Observará a los adolescentes pasar, con la ropa ajustada, la vista siempre hacia el frente y el paso ligero. Si está puesta la radio, fíjese cómo a esta hora de la tarde programan canciones viejas y la gente del lugar parece disfrutarlas más que las actuales. Concédase el placer de ver pasar a algún compañero de trabajo sin que éste advierta que usted lo observa, y sin que nadie, de hecho, se entere que usted está donde se supone que no debería estar. A nadie le importa, en realidad, a nadie le molesta, a nadie le asusta que sea usted mismo por una hora, deteniendo el mundo. Todos lo han hecho alguna vez.

sábado, 22 de junio de 2013

El hilito de sangre

No intento evitar robarle horas al día siguiente, pero al momento de escribir esto lo que pretendo es que no se me pase la buena sensación que me dejó esta lectura. Gracias a "Barry" se suspendieron labores y tuve que quedarme en casa desde ayer, escuchando la lluvia intensa y observando desde mi ventana cómo mi calle se convertía en río chocolatoso con tortugas viajeras (es que mi calle está empedrada jaaaa).

El caso es que hace días llegaron algunos libritos de encargo, entre los cuáles está "Un hilito de sangre" de Eusebio Ruvalcaba, que hace como mil años (bueno, como dos al menos) me había recomendado ¿adivinen quién? Pues nada, que lo empecé la tarde del jueves y hoy me levanté a terminarlo porque es una maravilla. Así de simple, así de sencillo, diría la del rival más débil. Hacía tiempo que no me reía tanto en compañía de una buena novela (alto... hacia tiempo que no reía...) y sigo sorprendida con tanta soltura, simpleza y cuidado en la escritura. El personaje enriqueció sin querer la construcción del alma solitaria que he venido cavilando (léase dos post atrás), con matices de ternura, ingenio y un poco de egoísmo (sustancia peligrosa, como los medicamentos fuertes, útil en pequeñas dosis estrictamente controladas). El día que escuche a alguien decir que su mamá tiene la inteligencia más corta que la de la mascota del hombre de Cro-Magnon me voy a volver a botar de risa, que conste.

¿Qué aprendí? Que somos polvo vil en un relojito de arena y que en la vida todo es broma, como que dos más dos son cuatro, y no hay que tomársela en serio. Yo también prefiero ser sólo una lucecita, se necesita muy poco, deveras, muy poco para ser feliz. El trabajo es descubrirlo.

*¡Ah! Sospecho que alguien se identifica canijérrimamente con el protagonista de esta aventura, ¿o no?

jueves, 13 de junio de 2013

"All the pain inside a spiral notebook"

Se dice que las personas poseen sobre nuestras vidas el poder que nosotros les conferimos. Me pregunto, ¿por qué entonces es tan difícil darnos poder y autosuficiencia? ¿Por qué algunos lo consiguen en mayor medida que otros? No hablo de circunstancias, pues mucha gente logra superarlas a temprana edad cual si tuvieran un poder de transformación. ¿Acaso éste también nos es dado? ¿Qué fuerzas de la naturaleza ejercen en nosotros incluso antes de haber nacido?

Hace años escuché una cancioncita pop en el soundtrack de algún programa de TV. Me gustó, cambia de tonos en ascenso y aunque no entendía bien la letra, sonaba algo melancólica. Luego puse atención y resultó que era una canción de rechazo hacia alguien que había causado un dolor profundo, y con quien sin embargo seguía identificándose: "tú eres la parte de mí que no deseo ver". Era cualquier cosa pero me sacó de onda. Tiempo después descubrí los alcances de mi superstición -la cual nunca he negado pero de la que sí me avergüenzo- cuando advertí que casualmente escuchaba esa canción y horas o días después pasaba algo malo en mi vida o a la gente cercana a mí. Pero malo de verdad, cosas graves, muertes, problemas, sorpresas de amargo efecto. Al darme cuenta me asusté un poco, pues más de una vez la canción apareció de la nada, en la radio o en la calle, sin que yo la buscara, como ave de mal agüero. Ayer la puse a propósito, me sigue gustando. Letra, música y asociaciones mías no tienen en realidad nada qué ver, no tienen sentido en conjunto. Crearse miedos internos es una locura, ya bastante tenemos con todo lo que pasa allá afuera.

Hace tiempo que escribo para mí en libretas a las que concedo significado especial, sea porque me las regaló alguien o porque la portada me sugiere algo. También, por supuesto, porque me han acompañado en tramos importantes de la vida. Las visito de vez en cuando. Algunas prefiero no abrirlas. Ya llegará el día en que su contenido no sea más que nostalgia pura. Sí, puede que a ti te pase, yo compro cosas de papelería por puro gusto. Mi más reciente adquisición es un planisferio en colores pastel. Lo uso para mis clases de inglés, pero algún día lo pondré en la pared de la casa que sea mía, junto al collage de postales que no he hecho...

sábado, 8 de junio de 2013

Apuntes de(sde) la soledad

Hace años que leímos "De cómo filosofar es prepararse para morir". Montaigne me transmitió convicción y ganas de seguir leyéndolo. Perseguí una edición de sus Ensayos que es muy bella, de pastita dura y letras doradas, sin embargo, siempre recibía la misma respuesta: el libro estaba agotado, era inconseguible. Recuerdo que una compañera lo halló por suerte y no me lo quiso vender a pesar de que no le interesaba. Cada que iba a una librería, preguntaba por ese libro. Cuando casi me había olvidado de él, nos llevaron a un congreso de Semiótica a Puebla y una tarde nos fuimos a andar por el centro. En un lugar tenían toda la colección CONACULTA-Océano, de piso a techo, y el único ejemplar de los Ensayos estaba ahí. Lo compré y últimamente me ha dado por leerlo. Por aquí dejo una idea de hasta dónde me han llevado sus palabras un viernes por la mañana que lo abrí al azar.

Capítulo XXXIX
De la soledad

No es que el hombre sensato no pueda vivir en todas partes contento, sea solo o en la multitud palaciega, pero si puede elegir, huirá hasta de su presencia; la aguantará si es inevitable, pero si de su voluntad depende, escapará. No le basta haberse desligado de sus vicios si todavía es menester que discuta con los otros.

El fin último de la soledad es, a mi entender, vivir sin cuidados y agradablemente, pero no siempre se encuentra el verdadero camino. Créese a veces dejar las preocupaciones y sólo se las cambia.

Dijeron a Sócrates que un individuo no había modificado su condición después de un viaje. "Lo creo, respondió: sus vicios iban con él".
                     Quid terras alio calentes
                    sole mutamus?
                    Patriae quis exul
                    Se quoque fugit.
¿Por qué ir en busca de regiones bajo otro sol?  ¿Es huir de sí mismo huir de su país? Horacio

Es preciso que el alma se recoja y se aisle en sí misma, tal es la soledad verdadera, que puede gozarse en las ciudades y en la corte de los reyes, pero se goza mejor apartándose. Hagamos que nuestro contento depende únicamente de nosotros.

Ese otro, todo mocoso, legañoso y mugriento, que abandona el estudio a medianoche, ¿piensas que busca en los libos el medio de mejorarse  como hombre de bien, de estar alegre y de ser más sabio? De ningún modo. Al morir habrá enseñado a la posteridad la medida de los versos de Plauto y la recta ortografía de una palabra latina.

Reencontrémonos y arreglemos a gusto nuestro pensamiento e intenciones. No es tarea fácil la de buscar acertadamente su retiro; esto es por sí bastante ocupación sin que con él mezclemos otras empresas. Puesto que Dios nos da tiempo para disponer nuestra partida, preparémonos; hagamos nuestro equipaje, desprendámonos de esas violentas pinzas que nos arrastran a otra parte y nos alejan de nosotros mismos.

sábado, 1 de junio de 2013

Me enamoré

Ayer a la 1:40 de a tarde, entre plásticos, papeles y libros, sin esperarlo, me enamoré de la poesía de Wislawa Szymborska, plasmada en una bella edición azul, poesía incompleta.  ¿Cómo es que no la había conocido antes?

En el río de Heráclito

En el río de Heráclito
el pez pesca al pez
el pez corta al pez con el filo de un pez,
el pez construye un pez, el pez vive en el pez,
el pez escapa del sitiado pez.

En el río de Heráclito
el pez ama al pez,
tus ojos -le dice- resplandecen como peces en el cielo,
quiero nadar hacia un mar compartido,
contigo, la más bella del cardumen.

En el río de Heráclito
el pez inventa al pez de peces,
el pez se arrodilla ante el pez, el pez canta al pez,
le pide al pez un nadar más ligero.

En el río de Heráclito
yo, pez claro, pez distinto,
(aunque sea del pez árbol, del pez piedra)
escribo por momentos pececillos
sobre escamas plateadas y por tan corto tiempo
que, tal vez por eso, parpadea en su turbación la oscuridad.


Gracias al Sir por la buena recomendación y por el dato de los descuentos en el FCE. Adoro el olor a libros nuevos :)

martes, 28 de mayo de 2013

Crónica breve

Era un miércoles de madrugada fresca, casi a la intemperie. Las luces de colores se perdían en el juego de sombras del edificio de barrio clasemediero. Había suficiente gente para continuar bailando, pero la pequeña orquesta había callado. En una de las salas abiertas, desde el patio podía escucharse la guitarra clásica tocada con maestría y humildad, mientras un hombre joven, robusto, sentado en un banco, cantaba una melodía triste, valiéndose de una voz prodigiosa, firme y delicada a un tiempo, una voz destinada a perpetuar la historia de aquellos pagos. Cuando ella traspuso la puerta, descubrió un espacio vacío de muebles, con apenas dos o tres cuadros pequeños sobre la pared, y un piso de duela donde todos los presentes se habían sentado a escuchar atentamente a los artistas.

Quién le iba a decir a ella que esa canción que la conmoviera hasta las lágrimas, no sería aderezo para los recuerdos que andaba cargando, sino el augurio del tiempo que vendría, y que habría de compartir los frutos agridulces de ese inicio con la persona que en aquel instante se sentaba al lado suyo.

Paciencia…

La vida es así.

miércoles, 17 de abril de 2013

Para un mes simbólico

Todo lo mira la luna de abril
ella sigue las olas que se tienen que ir
Y si un amor te espera al fin
a la luna le podrás decir
luna serena sobre las almas
llévame... 

Spinetta

domingo, 7 de abril de 2013

Nota de los malos días

Ignoro si a todo el mundo le pasa esto, si tal vez lo que me acaba de pasar en realidad sea una figuración, el reflejo de mi enorme necesidad de encontrar un rumbo, yo simplemente quiero creer que tenía que ser así. Con la de hoy, van dos veces que un canto religioso me sorprende en un momento francamente malo. En ambas ocasiones han sido alabanzas que me gustaron mucho pero hacía años que no escuchaba. Doy gracias y enderezo mi camino, espero tener fuerza para ello.

Luego, está también esta canción que una querida amiga me brindó hace tiempo. Recuerdo que la di a mis alumnos para que la tradujeran y les gustó mucho. Ahora, lo que más deseo es conseguir un barquito, o si se pudiera, un globo, subirme y hacer mi propio viaje. Si encontrara a un viejito sabio que me diera la misma respuesta que el de esta canción, al menos podría sonreir porque la travesía me habría curado el alma.

¿Qué se hace con las piezas de un corazón roto?



jueves, 21 de marzo de 2013

Autodedicatoria en el Día Mundial de la Poesía

Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y verás qué hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.

Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete
y ya.

Jaime Sabines

lunes, 18 de marzo de 2013

La suma

“Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas".

Sergio Pitol hoy cumple 80 años. Muy poco he leído de él. Tengo un audio del Nocturno de Bujara que me gusta mucho, y sobre todo, recuerdo su pasión por la literatura rusa, contenida en la voz baja y entrecortada al dar la clase. Me da una impresión de soledad e inocencia, tal vez lo conocí mejor en otra vida, pero en ésta me cayó muy bien.

Un amigo me dijo...

...que hay enfermedades que sólo se curan pasándolas, viviéndolas, sintiéndolas. Salud por nosotros, los contagiados.

martes, 12 de marzo de 2013

Una rosa es una rosa


Ayer terminé El Principito. Sí, lo leí en dos días, me atrapó, me dulcificó una tarde ligeramente amarga, me devolvió la esperanza en las estrellas. Cuando era niña recuerdo que venía un fragmento en mi libro de Lecturas de la primaria, si no me equivoco, era el inicio. Pero en el inicio es justo donde se encuentra la parte de la boa dibujada y yo me saltaba esas páginas porque tengo fobia a las serpientes, aunque en aquellos tiempos no me daba cuenta de que era una fobia. Es en serio. Pero bueno, no importa. Compré un ejemplar en una librería de viejo en Xalapa. Costó creo que 5 pesos, pero no sé a dónde fue a parar. Como sea, los lectores sabemos que los libros son tan buenos como el amor, llegan a su tiempo, corresponden si sabes buscarlos o a veces simplemente te llegan ¿no? El sábado pasé comprando una revista, volteé la mirada a la derecha sin querer y ahí estaba. Era el único, una edición de bolsillo, muy simple, con las ilustraciones originales. Lo tomé sin pensarlo y listo. Cualquiera me condenará a la hoguera por haber vivido en la tierra de Saint-Exúpery sin conocer su obra maestra, viendo al chiquillo de cabellos dorados hasta en las paredes históricas lionesas, qué les digo, hay resistencias un poco estúpidas que a uno le gusta padecer.

Por ser este el momento de mi vida que es, me llegó la parte de la rosa complicada que tiene cuatro “garras” y se pone sus moños con el galancito. Finalmente, ben dice él, era ingenua pero sabía perfumar e iluminar una vida.  El Principito se acusa de haber sido demasiado joven para saber amarla, pero al final, nos dice el narrador, lo admirable en este niño es la fidelidad de su afecto y la constancia con la que buscó entender y aceptar lo que sucedía. Luego está el viaje, la metáfora de la vida en la que nos topamos con tanta pinche gente rara, loca, buena, mala, gente que a su manera busca amor, como los personajes anhelan las estrellas sin saber que en ellas habitan.  Hace tiempo por aquí compartí mi noción del desierto a través del cual la vida se transforma porque exige el conocimiento de uno mismo. Ahora puedo agregar que esa evolución está dentro de cada uno, ese dejarse caer, como morir, aunque no sea así, dice el Principito, retornar a nuestro planeta individual y hacer de él un mejor lugar porque el amor y el aprendizaje lo traemos con nosotros.

Pues nada. Hoy está nublado, ha llovido y tengo frío. Me siento domesticada y como dicen los Caifanes, ando que quiero brincar planetas hasta ver uno vacío…

lunes, 28 de enero de 2013

Me queda el viento

Frío, sol, felicidad, todo va y vuelve. El tiempo no. Aquí va un año más, creo que no me había querido dar cuenta. Pero me queda el viento, ¿verdad?
Pues nada, a seguir viviendo.

Casa / Home

nadie se va de casa salvo que la casa sea la boca de un tiburón solo corres hacia la frontera cuando ves a toda la ciudad corriendo tamb...