sábado, 18 de febrero de 2012

28

Desperté antes de las 7 de la mañana, lo cual en mí es impresionantemente inusual. El sol me daba de frente y el cielo se veía dorado. Ha sido una mañana como esperaría que fuesen todas: clima rico, ejercicio, abrazos continuos de mi señora madre, sábado...

Quiza por superstición nunca cuento esta superstición que flota en mi familia. El número 8 nos trae suerte, o al menos, nos persigue. Casi todos nacimos en día con 8, y la que no, nació en 1988. Nos acompaña en los números de cuenta, en boletos de rifa, en matrículas universitarias y en días amorosos. Me gusta, tiene la forma del infinito, exige en su trazo un movimiento fino, el mismo con el que llegan las bendiciones y las pruebas, me recuerda a la suave curva en la vereda donde se quedan los buenos momentos.

Le doy la bienvenida a mi edad más esperada en esta década. La invito a viajar conmigo. En mi mochila traigo las lecciones duras del 2011 y un plan de vuelo sujeto a los cambios que Dios tenga a bien. Me voy con los ojos más verdes y la piel más suave que nunca, más inteligente, menos sabia, más sonriente, menos insegura, más agradecida y más yo misma. Y sí... a vivir :)

miércoles, 15 de febrero de 2012

Tomamos un vinito por ahí

Esta canción es sencillamente maravillosa. Solía escucharla mientras viajaba en tren, de Lyon a Tarare, y si tuviera que describir el ritmo al desplazarme sería éste que suena. En aquel tiempo la letra no tenía nada que ver conmigo pero la música sí. Ahora, en total identificación, la sigo disfrutando. Cuánta libertad nostálgica, cuántas cosas por venir...


domingo, 12 de febrero de 2012

Amor

La regla es ésta:
dar lo absolutamente imprescindible,
obtener lo más,
nunca bajar la guardia,
meter el jab a tiempo,
no ceder,
y no pelear en corto,
no entregarse en ninguna circunstancia
ni cambiar golpes con la ceja herida;
jamás decir "te amo", en serio,
al contrincante.
Es el mejor camino
para ser eternamente desgraciado
y triunfador
sin riesgos aparentes.

Eduardo Lizalde

Fortuna

Por años, disfrutar del error y de su enmienda, haber podido hablar, caminar libre, no existir mutilada, no entrar o sí en iglesias, leer...