Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2012

Votad

A veces me harto de estar en mi pueblo. Sí, soy una mujer de por sí encerrada, y luego, vivo en un pequeño lugar que no se parece por lo menos a Narnia. Hace años me sentía orgullosa por su agua pura y su pan de leña; luego me dio igual: en meses recientes me daban ganas de sacarle la lengua a todo el mundo pero a veces, como hoy en la mañana, me quedó viendo el horizonte y no deseo estar en ninguna otra parte. Aquí se congela mi vida en su versión más dulce y más nostálgica, se paraliza todo lo que no soy ni seré, y veo el ritmo de la vida pasar.

Entonces, ¿cuá les gusta? Las tomé hoy, a las 7 de la mañana, cuando salí a correr. He aquí Coscomatepec y su guardián, el Pizo de Orizaba.

1. Con el maizal en primer plano.

2. El maizal y la pista.

3. Con un ligero efecto.

4. Para el recuerdo.

5. La versión real.

Admito

que por ratos en las últimas semanas, me persigue...

Florecer

Con ganas de escribir pongo este título cursi, pero acorde con el día de la primavera que entró ayer. En ese estado cosas lanzo al viento una lista de deseos, conclusiones y dudas, igualita a la carta que según Arreola, una vez un hombre envió a Dios.

Él, en el silencio de las enormes bodegas del cielo se la fue a encontrar, a pesar de que ya no tenía pensado pasar por ahí, y le cayó bien el tono de apertura, seguridad y no solicitud que leía. Ya antes me habían dicho que así se pide, como platicando, con la plena certeza de que habrá respuesta. Justo ayer alguien que quería tirarse a una autopista me contó con los ojos llenos de vida qué tan rápido recibió la suya. Como el hombre de la carta, esa respuesta también implica una espera, una construcción, una lucha interior y tiempo. Si Dioa es también Cronos, hechicero cabrón que te manda a formarte igual que en el banco a la una de la tarde, si a esas vamos, estoy segura (más que por fe, porque que sí) de que pasará por este pasillo vi…