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Mostrando entradas de marzo, 2010

Kerouac dice

- Procura estar poseído por una ingenua santidad de espíritu.
- Eres un genio, siempre.
- Autor-realizados del cine terrestre financiado por los ángeles del paraíso.
- Describe las indecibles visiones del ser.
- No te emborraches fuera de casa. - Lo que sientas encontrará por sí solo un estilo.
- Dedica más tiempo a la poesía, pero sólo a lo que es en esencia.
- Cree en las santas apariencias de la vida.
- Traduce constantemente la historia real del mundo a monólogo interior. - Sé como Proust, un fanático del tiempo.
- Escribe para que todo el mundo sepa cómo piensas.
- No pienses con palabras, es mejor que procures ver la imagen. - Escribe para ti mismo, recogido, asombrado.
- Dirígete desde el centro a la orilla, nada en el mar del lenguaje. - Esfuérzate en determinar el caudal, todavía inédito, que hay en tu espíritu. - Enamórate de tu existencia. - Libretas secretas garabateadas y páginas frenéticas mecanografiadas para tu exclusivo placer. - Acoge todo signo, ábrete, escucha. - Respira, resp…

Cosas que me encontré por ahí apuntadas

Algunas las rescaté, otras tantas las mandé a la hoguera.


Lo que pasa es que la normalidad se mide por la conducta, por la vida visible y social de un individuo. Por dentro, es decir, fuera de la cadena de causas y efectos, en el reino de la libertad, es inevitable que todos terminemos pareciendo un poco estúpidos (pero nadie se entera).

César Ara, La pastilla de la hormona

Me extraña que no sintamos envidia de quienes tienen la facultad de rezar, mientras que sentimos la mayor envidia de las riquezas y los éxitos exteriores de los demás. Nos resignamos a la salvación de otros, no a sus prosperidades.

E.M. Cioran

Subjuntivo, indicativo

Que el hoy sea exactamente lo que tú necesitas que sea. Que la paz del Señor y la frescura del Espíritu Santo descanse en tus pensamientos, permanezca en tus sueños esta noche y derrote todos tus miedos. Que Dios se manifieste ante ti este día, en formas que nunca has experimentado. Que tu felicidad sea plena, que tus sueños estén cercanos y tus plegarias sean respondidas. Oro para que la fe alcance nuevas alturas en ti. Oro para que tu espacio se agrande. Oro por la paz, por tu conversión, por la sanación, por la salud, por la felicidad, por la prosperidad, por la alegría, y por el verdadero e inagotable amor por Dios.
Dios nos promete un seguro aterrizaje, no un viaje tranquilo.

El silencio de Dios

Juan José Arreola

Creo que esto no se acostumbra: dejar cartas abiertas sobre la mesa para que Dios las lea.

Perseguido por días veloces, acosado por ideas tenaces, he venido a parar en esta noche como a una punta de callejón sombrío. Noche puesta a mis espaldas como un muro y abierta frente a mí como una pregunta inagotable.

Las circunstancias me piden un acto desesperado y pongo esta carta delante de los ojos que lo ven todo. He retrocedido desde la infancia, aplazando siempre esta hora en que caigo por fin. No trato de aparecer ante nadie como el más atribulado de los hombres. Nada de eso. Cerca o lejos debe haber otros que también han sido acorralados en noches como ésta. Pero yo pregunto: ¿cómo han hecho para seguir viviendo? ¿Han salido siquiera con vida de la travesía?

Necesito hablar y confiarme; no tengo destinatario para mi mensaje de náufrago. Quiero creer que alguien va a recogerlo, que mi carta no flotará en el vacío, abierta y sola, como sobre un mar inexorable.

¿Es poco…