jueves, 23 de julio de 2009

¡Plop!

La niña de 7 años:
- Ya quiero llegar a la casa porque aquí no viene ningún adulto que me cuide.
Mi hermana:
- ¡Cómo no!, si yo te vengo cuidando y ya tengo 20 años :D
La niña de 7 años:
. Pero tú no eres adulta porque todavía no estás casada.

martes, 21 de julio de 2009

Tláloc

Sucede
que me canso
de ser dios.
Sucede
que me canso
de llover
sobre mojado,
Sucede
que aquí
nada sucede
sino la lluvia
lluvia
lluvia
lluvia

Efraín Huerta


viernes, 17 de julio de 2009

No vamos lejos

Cualquier ejemplo sobre pobreza extrema, ignorancia, corrupción, trabajo social, cualquier reclamo en alguna parte del mundo se aplica a nuestro alrededor. El video que sigue podría haber sido filmado en la sierra de Zongolica, con su contrapunto en Xalapa o el DF, y podría contener el testimonio de algún maestro de CONAFE, de un productor de Azteca o de cualquiera que haya podido verse desde fuera gracias al cine, la literatura o los viajes.
Lo dijo Einstein dos posts más abajo: quien se queja porque las cosas están mal es un derrotista, quien se calla es un conformista. Sin embargo, no falta quien sostenga que buscar soluciones mediante el diálogo, el trabajo y el optimismo es evadirse, que tratar de conciliar la realidad crítica con la única oportunidad de vida que cada individuo tiene es algo estúpido, tanto como creer que se puede ser feliz. ¿Realmente tenemos la voluntad de encaminar nuestras opiniones hacia el bien común? Siempre es el momento de respaldar las posturas con actos, marcando el rumbo de los tiempos.
Demasiados puntos me interesan de este documental, por el momento alcanzo a señalar la denuncia de los medios de comunicación a los que desde hace décadas no les da la gana mediar en la educación de la sociedad; el papel de las organizaciones que prestan ayuda pero ni ahora ni nunca cambiarán al mundo sin el apoyo del poder que ostenta cada gobierno, pero que reside verdaderamente en la actitud del pueblo; y, por último, me parece importante la comparación que hace el autor del video, entre el universo al que se asomó y su mundo de todos los días, tan tranquilo como transcurre en las ciudades primermundistas, en las oficinas, en la casa de cualquiera de nosotros.
Este mundo creado para nosotros nos tiene atónitos. La reacción que prevalece ante tantas posibilidades de futuro es la de huir, pero la huida implica tiempo y depredación, hasta que la vida acaba. Y luego, el lugar común, la certeza: tenemos que abrir los ojos.
Notita: Gracias a P por compartir esto en FB.

martes, 7 de julio de 2009

Un servidor del pasado en copa nueva

Acaban de decir en las noticias que el PRI ganó, pero que ahora ya sabe que no es tan fácil recuperar la confianza de los mexicanos y que ya no nos pueden dar atole con el dedo. A veces me pregunto qué sentirán los reporteros y redactores cuando tienen que utilizar este tipo de frases porque es el contexto y hay que llenar espacios, sonar convincentes, apoyar a la causa. No sé –tampoco es que la duda me atormente pero en verdad no estoy usando el sarcasmo– si su intención es jugar a la inversa con el radioescucha y/o televidente, o de verdad ya se creyeron el guión, o han visto tanto que no saben qué pensar y prefieren cerrar los ojos.
No me extraña que se impusiera el PRI. Primero pensé que eso de abrirle las puertas al narco, teñir de rojo las escuelas, los puentes o el canal estatal y propagar la “identidad gubernamental” en hojas membretadas y vehículos públicos era sólo fiebre del gobernador de aquí pero no, me consta fue en todas partes. Entraron por los ojos, con gente joven y por dentro tan corrupta, hicieron a un lado a los que se negaron a cooperar y escondieron a los dinosaurios, para que en la superficie se olvidara que siempre hay un poder detrás del trono. Y henos aquí, bajo la “nueva actitud”, porque ahora resulta que los elitistas del blanquiazul y los mitoteros de izquierda salieron iguales, no han sabido cumplir, son los mismos gatos pero disfrazados. Que nos cargue el payaso entonces, aunque no nos haga reir. (De los partidos minoritarios ni hablemos, por favor, da rabia ver cuánto desperdicio de dinero, papel y tinta se va en apoyar a los títeres de los gigantes).
Como si en pinches seis o doce años pudiera arreglarse un país cuyos pobladores permiten la corrupción, prefieren no votar y encima, se tragan los cuentos. No soy panista ni priista, y lo digo no sin vergüenza porque en verdad me gustaría pertenecer a algún partido, creer en alguna fuerza política que, llevada al poder por la “democracia del 45%” demostrara que México va a salir adelante. No nos dan atole con el dedo, nos hunden en las aguas negras y nos sacan a respirar y se ríen cuando a unos cuantos globalifóbicos wanna be se les ocurre que lo mejor es desperdiciar el dinero invertido en las boletas, al ignorarlas.
Ya se sabe que hace falta una reforma a la Constitución, tan pero tan profunda que más valdría hacer una nueva. Ya se sabe que los políticos roban, que los policías agreden, que a los ciudadanos no les interesa conocer las leyes porque a fin de cuentas, cualquier contingencia se resuelve mal y a la carrera pues no tenemos la cultura de prevenir. Entonces, si sabemos lo que está mal y no lo corregimos, estamos peor… pues sí, estamos mucho peor, con un presidente electo por los boludos (¡Ohhh, Cabral, cuánta razón tenía tu abuelo el general!) y un poder legislativo compuesto por gente que llegó ahí porque supo intrigar mejor, supo tramar los discursos más tautológicos e irónicos, supo enterrar bien hasta la mismísima memoria.
Y si tan sólo pensara que nadie sobrevive a 70 años de injurias, a varias guerras y una revolución, entonces sí saldría corriendo a refugiarme, a dar la vida por un permiso permanente de trabajo, a extrañar el resto de mis años mi calle, las enchiladas, las casas coloridas, el verde de esta tierra. Pero como dice la Sosa: “Si no creyera en la balanza, en la razón del equilibrio, si no creyera en el delirio, si no creyera en la esperanza… ¿qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera, qué cosa fuera la maza sin cantera?”
Foto: Un camino, aquí a las afueras.