sábado, 27 de junio de 2009

Crisis

La crisis es la mejor bendición que puede caer sobre personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y sus penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno porque en crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstein

Siempre supe que tenía un estandarte pero no sabía cómo describirlo. Ya sé por qué regresé.

Foto: Étretat en diciembre.

miércoles, 24 de junio de 2009

Andando

Para Z


Verás mija, la cosa está así: partiendo de la verdad gideana de que elegir es renunciar, si no eligiéramos, estaríamos dándole la espalda al amor, a la histeria, a la sonrisa, a las carreras contra reloj, a los buenos libros, al llanto, a la música, al placer de aventar cosas, a la captura de rostros... a todas las enajenantemente deliciosas formas de libertad.

Ahora pues, haz lo mejor que puedas con todo lo bueno que tengas, y los demás, pues no te preocupes, ellos ya te aman desde aquel momento en que elegiste, aunque ni siquiera se hayan dado cuenta.

lunes, 22 de junio de 2009

Carrá


Mi hermana conecta la bocina a su celular y Tiziano Ferro empieza a cantar: “Y Rafaella canta en mi casa / y Rafaella es mía mía mía / y a mí nada me valeeeee…”
Le digo que le baje, que Tiziano me cae gordo por bigotón (Ahhh no ¿verdad? Era al revés) que la letra no tiene mucho sentido y que el nombrecito femenino me dibuja la imagen de una malvada maestra de inglés de la secundaria.
Mi mamá pregunta “A propósito ¿qué habrá sido de esa cantante de cuando yo iba a la primaria, que se llamaba Rafaella Carrá?”
Como no tengo nada qué hacer y no tengo idea de sobre quién se me está hablando, voy directamente a Wikipedia y le informo: “Rafaella Carrá nació el 18 de junio de 1943, es considerada un ídolo musical en Latinoamérica y España, y actualmente conduce un programa de concursos exitoso en su natal Italia, donde la quieren mucho. Como dato curioso, Tiziano Ferro le dedicó en 2006 la canción ‘Rafaella es mía’ y como muestra de sus talentos no escondidos dan este sencillo”.
http://www.youtube.com/watch?v=7tdMP5i3Cj0
Al escuchar la canción, mi mamá se pone a cantarla completita y me da una razón más para sentirme orgullosa de haber sido apodada “La chica rockola”, soy la digna hija.
Y me pongo a bajar las canciones de esta doña por ocio puro, sólo para comprobar que tampoco he descubierto ninguna joya musical, pero entretiene. Es una mezcla de Rocío Dúrcal con Yuri (faceta del Apagón) y un poquito de las Azúcar Moreno. Favor de fijarse en la vestimenta ligeramente escandalizante para la época, y también en cómo se inclina hacia atrás mientras canta, es su sello distintivo.
Así abro una nueva etiqueta para este espacio, -cuyo destino aún pende de mi decisión de ponerme en huelga de mí misma- y declaro que fuera de esta anécdota taaan ligerita, si el internet democrático y asqueroso que me secuestra sirve para hacer flotar los instantes olvidados, si su inmediatez revive los minutos perdidos de lo que nunca sabremos si fueron los mejores tiempos, pues entonces yo le aplaudo, no importa cuántas veces tenga que sumergirme a buscar agujas en el pajar.

martes, 16 de junio de 2009

Mientras se espera

A propósito del incendio de la guardería en Hermosillo (triste, encolerizante y aleccionador) entrevistaron en la tele a un par de tanatólogas que prestan ayuda a los padres de los niños fallecidos. Me acordé de que una vez, hace no mucho tiempo, casi tuve la oportunidad de editar un libro sobre este tema, cuya estructura, según me contó la autora, dependía de los tres tipos de público a quienes estaba dirigido: 1) al individuo en general, permanentemente expuesto a una muerte violenta o inesperada así como a una enfermedad crónica o terminal; 2) a la familia de la persona que ha muerto y 3) al personal profesionalmente involucrado con una muerte, en específico, médicos, enfermeros, paramédicos y embalsamadores.
Demasiado se ha dicho y se dirá sobre la muerte, pero traigo a la memoria el ejemplo porque me gusta saber que hay personas capaces de abordar el tema con naturalidad, dispuestas a escuchar y dialogar, aún sabiendo que corren el riesgo de perderse entre consideraciones teológicas, filosóficas y psicológicas que ni siquiera me imagino, y que su trabajo humaniza, va más allá de las vísceras, es sabiduría aplicada que no pretende abarcarlo todo ni establecer verdades, sólo ayudar. Me gusta también, y muy en especial, que se tome en cuenta un tratamiento de la marca que gota a gota, todos los días la muerte va dejando entre la gente que se la topa a diario. Desde primer semestre a los médicos (por ejemplo) les ordenan abordar el cuerpo humano como material de trabajo y, ya sea por la amplitud del campo de conocimiento o por la inmediatez de acción que se les exige, simplemente no todos ni todos os días se detienen a comprender ni asumir los estados de emoción en los que la muerte nos coloca, amén del carácter y experiencia vital de cada uno.
La soledad es la esencia de la condición humana, dicen. Nacemos solos y solos nos vamos, y más allá de la familia, la cultura o la fe, cada quien se enfrenta con todo su ser a “lo que le toca”. Pero cuando la comunicación, la visión del otro, diálogo o la retroalimentación rescatan la universalidad, el pedacito de común que poseemos, y ello nos acompaña en esta sala de espera, pues nada, que se agradece.

lunes, 1 de junio de 2009

Es cuestión de tiempo

En el final será el verbo. Cuando todo se haya hecho explícito a través del Logos (ecuación de Espíritu y Palabra), el mundo, llegado al remate, desaparecerá automáticamente. Los poetas son los más intensos agentes calóricos en este proceso de combustón metafísica.

Alfonso Reyes

Casa / Home

nadie se va de casa salvo que la casa sea la boca de un tiburón solo corres hacia la frontera cuando ves a toda la ciudad corriendo tamb...