viernes, 14 de noviembre de 2008


A la mar fui por naranja, cosa que la mar no tiene.
El que vive de esperanza, la esperaza lo mantiene.


Lila Downs, Soy pescador

El próximo martes Lila va a dar u concierto en París, y obviamente por trabajo y dinero no la voy poder ver. Hay cosas que nunca cambian, para lo demás no tengo Master Card.

En el país del pan, el vino, el queso y los perros consentidos, además…



De momento me emboto al intentar ver la televisión aquí: Por muy útil que sea para medio mejorar mi francés, el caso es que me bloqueo y sólo admito ver series gringas dobladas (es chistosísimo ver “La niñera”, que aquí se llama Une nounou d´enfer, o a las “Esposas desesperadas” discutiendo en un idioma que no les queda, pero que suena bonito).
El caso es que aquí, como en México, las noticias hablan de crisis económica, violencia y cambio climático. Dicen que 27 % de la población vive en la auténtica pobreza porque percibe menos de 900 euros mensuales: Sí, ya sé, si un asistente de lengua que se encuentra en Francia en este momento como yo, lee esto, ya sé lo que va a pensar, no digáis nada amigos míos, ¿quién nos manda a venir a trabajar por 780 euros?
Como sea, nuestra situación es temporal, pero hay gente que tiene que salir adelante con el costo de vida de por acá (nada más ir al súper es una experiencia de riesgo emocional: interesante por la variedad, deprimente por los precios) y ya me tocó ver un reportaje de cómo son los desalojos en los alrededores de París (la Ile de France) y la Costa Azul, y la cantidad de instancias a las que la gente se aferra, a veces sin éxito, para conservar un mini departamentito donde viven 6 personas en los mejores casos. Hay que obviar la diferencia entre el concepto de pobreza de México y de aquí, sólo me llama la atención que primer mundo también se queja, pero lo ventila todos los días en la tele, en el radio a mediodía, en los periódicos, plenamente conscientes de que cada habitante tiene algo qué decir, y que los demás tienen obligación de escuchar y proponer.
Y luego, el viernes pasado algún loco puso una bomba sobre los rieles por donde pasa un TGV, y eso podría volver a suceder en cualquier riel de Europa, en cualquier medio esencial de transporte del mundo. Comienza el frío de invierno, no va a parar, asciende, se instala. ¿Algún día habrá recomienzo?

Casa / Home

nadie se va de casa salvo que la casa sea la boca de un tiburón solo corres hacia la frontera cuando ves a toda la ciudad corriendo tamb...