lunes, 21 de agosto de 2017

El cielo guarda la edad

Creo que uno de los recuerdos más importantes que tengo de la infancia, es haber presenciado el eclipse total de sol del 11 de julio de 1991.
Hoy conocí a mis nuevos alumnos, y entre la presentación y los temas del día, les conté cómo todo parecía nublarse y luego se oscureció; cómo las gallinas de mi patio se subieron a dormir al árbol de guayaba, y cuando todo pasó, el gallo volvió a cantar como si hubiera amanecido y los demás animalitos se levantaron de sus rincones a "empezar" el día de nuevo. Les conté de mis vecinos, que tenían baldes de agua para ver el reflejo de los astros, recordé a mi adorado abuelito, que como buen mecánico tenía algún casco de soldar viejo al que le quitó unos vidrios gruesos y pesados para que sus nietas pudiéramos observar, por unos segundos, cómo la Luna devoraba al Sol.
Ahora que lo pongo en palabras, pienso que en ese momento comprendí que las fuerzas de la naturaleza van más allá de los alcances humanos. Sentí mucha emoción y algo de miedo. Les conté todo eso porque me parece hermoso que alguien pueda vivirlo también, aunque sea un eclipse parcial y ellos estén en la escuela. Supongo que la delicia de tener unos añitos encima es que ya tengo algunas cosas maravillosas qué contar 

viernes, 30 de junio de 2017

Como la cigarra

Hace casi dos años, en Cuba, alguien me regaló esta canción sin saber lo que significaba para mí. Siempre me gustó por la letra y la intérprete, aunque no sabía quién era la autora. Yo diría que fue un regalo-promesa, una señal, pero no era el momento de cantarla, no tenía la fuerza necesaria.

Hoy, a plena mitad del año, puedo entender muchas cosas y las que no entiendo, las acepto con profundo amor. Gracias infinitas por esta vida buena. Gracias por lo que ha sido y por lo que será.

"Cantando al sol como la cigarra,
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra."

jueves, 15 de junio de 2017

Soberbia

Satanás se creía el más bello, el más inteligente, el más atractivo, el más hábil, el más fuerte. Por eso Dios Padre, su creador, el más callado, el más sutil, el más sabio, el más compasivo, le dio un empujón hacia esta tierra, donde vino a vivir sin mucho entusiasmo entre los mortales. Aquí Satanás aprendió que la vida no es justa pero es buena y que todos caen en la tentación de sentirse como él, o sea, que todos tienen algo de ángeles caídos y que él es más común y más corriente de lo que a su espejo le parece diariamente.

Esta es una verdad que todos conocen, pero pocos, muy pocos, procuran recordar.

lunes, 12 de junio de 2017

Que la vida es eso

Hoy me enteré de una noticia triste.

Un hombre al que vi sólo unos cuántos minutos, hace casi un año, se fue hoy, en punto de las 2 de la tarde.

Hace un par de semanas estaba bien. Enfermó de una cosa, resultó otra, el avance no pudo detenerse y hoy, después de que su cerebro dijera ya no más, los familiares se dispusieron a permitirle descansar.

Dejó una joven viuda y dos pequeños hijos.

Lo interesante es que dejó también un buen recuerdo entre quienes lo conocieron.

Era solícito, ayudaba a sus compañeros, tenía disposición, hacía de su lugar de trabajo un espacio mejor, en medio de las arbitrariedades, el estrés y la corrupción.

Era bueno en lo que hacía, nada extraordinario, pero lo hacía con gusto, con conocimiento, con confianza. Sí, era confiable.

Era joven, confiable y trabajador.

Yo sólo sé lo que cuentan. Hablé con él 15 minutos, hace casi un año, y a mí también me ayudó.

Es extraño. Me pareció percibir en su voz cierto tono de serenidad que poseen las personas libres de complicaciones.

Me enteré 10 minutos antes de su muerte. Tres horas antes, había leído un texto de Óscar de la Borbolla, sobre la perogrullesca verdad de que felicidad y éxito son sinónimos. ¿Quién dice?

¿Y quién dice que alguien común, trabajador, sencillo, alguien que se va un lunes cualquiera por la tarde, no habrá sido feliz?

Seguramente lo fue.

jueves, 1 de junio de 2017

Nota mental /con marcatextos neón)

"Una persona que ha permitido que la soberbia habite en su vida, no reconoce que se ha equivocado, por eso a veces, las bendiciones que la vida le tiene se demoran, porque ofende, se equivoca y no pide perdón, lastima corazones, destrozamos a algunas personas con nuestros actos o palabras y no pedimos perdón y por eso de pronto no logran lo que desean o a pesar de tener todo lo material que desean no gozan de una vida plena, de paz interior. Hay que ser humildes y pedir perdón pero ante todo, perdonarnos a nosotros mismos porque es así como reconocemos y aceptamos nuestras culpas. Casi siempre es más valioso el perdón a nosotros mismos que el ajeno."